Murmuraba la fuente cantarina:
-Se detuvo a beber un buen pastor,
su rostro era la imagen del dolor,
su mirada era gris, su piel cetrina.
-¡Va de amores enfermo!- dijo el viento,
-¡cuánto tormento!,
-dijo a una rosa
la mariposa,
-¡no es tan sencillo!,
-cantaba un grillo-
se burló del amor de una pastora
y ahora que ella no está, es él quien llora
El pastor
¡No quiero un corazón que se lamente!
en este laberinto en que me pierdo
no consigo arrancarla del recuerdo,
¿cómo dejó de amarme de repente?
Si acaso fue venganza su abandono,
No la perdono,
dura es la pena
de esta condena,
sin vivir vivo
siendo cautivo
por este mal de ausencia enajenado
a un hechicero amor encadenado
La Pastora
Le contaba a los lirios, a la fuente
y también al alegre ruiseñor,
qué cosa tan extraña es el amor,
el encanto se pierde de repente.
Que es un lento morir vivir amando,
dilucidando,
que si me quiere
¿por qué me hiere?
si fue un hechizo
¿quién lo deshizo?
la ausencia y el terrible desengaño
me dejaron perdida ante un extraño.
Mª Isabel Machín García (Libélula)
El Gil Polo se compone de siete endecasílabos y cinco pentasílabos distribuidos de esta manera
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Estos Gil Polos, poemas dialogados, ya fueron editados en un ejercicio poético de Rimas Provenzales, pido disculpas porque estoy totalmente, bloqueada y no he querido dejar de participar.
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