Brumas. Tutela vampírica. Capítulo III

I.M.S.T.

Avanza siempre desde el respeto

En redacción.
*************

Querido diario: Ha pasado mucho tiempo desde que dejé de escribir en estas páginas. Desde aquella noche en que la niña del mausoleo me llamaba para jugar y escapé aterrada. No volví a verla nunca más. Quizás el conde lo descubrió y no le permitió acercarse a mi. Aunque él nunca me habló sobre el tema.

Perdóname por haber dejado de escribir tantos años. No quería que nadie descubriera estas líneas, busqué un escondite seguro y te deposite allí. Hoy te necesito y he vuelto a buscarte, disculpa mi egoísmo. Te he sacado de ese lugar lleno de polvo y viejos miedos infantiles.

Quizás son los quince años que estoy a punto de cumplir. Esto de hacerme mayor trae muchos cambios a mi vida. Tú también has cambiado mucho, tus páginas están amarillentas.

El conde Andrei va a dar una fiesta en honor a mi cumpleaños. Sólo faltan unos días para que se produzca el acontecimiento. Estoy impaciente y algo nerviosa, no suelo tener contacto con muchas personas a parte de mi profesor Nikolai o cuando acompaño a Andrei a la ciudad para renovar mi vestuario. He crecido tanto que la ropa se me ha quedado toda pqueña. Ni siquiera puedo ponerme los guantes de hace dos temporadas.

Cuando vamos a la ciudad todos nos miran de forma extraña. Nunca dicen nada ni saludan y rápidamente desaparecen de nuestra vista.

Sólo la modista que hace mi ropa habla conmigo y sonríe complacida cuando el conde paga la cuenta de sus arreglos, sin rechistar. Ella dice que soy muy guapa y que todo me favorece, que es una suerte, porque no necesita trabajar mucho, para que sus creaciones luzcan esplendidas sobre mi persona.

Hoy me quedé a esperar al conde mientras terminaba de hacer una gestiones y aproveché para mirar una tienda de arte. Había toda clase de pinturas antiguas y hermosas.

En esto estaba de admirar tan bellas obras, cuando se acercó un joven que debía tener más o menos mi edad y me preguntó:

-¿Tú eres la chica que vive en el castillo del conde?

-Sí- le respondí, algo sorprendida.

El bajo la voz misteriosamente y casi me susurró:

-Debes buscar tus origines y el de tus padres. Tú no eres de aquí. Tú no eres como él.

Me quedé perpleja y le respondí:

-Ya lo sé, me adoptó cuando era una niña.

El muchacho volvió a hablar en voz baja como si tuviera miedo de algo:

-Debes tener cuidado, corres peligro. He oído rumores en la ciudad... ¿Te dijo alguna vez de que murió tu madre?

-¡No!, le respondí totalmente desconcertada por la pregunta.

En esos momento la silueta de Andrei se dejó ver a través de los vidrios de la tienda acercándose y el joven desapareció rápidamente.

Por fortuna Andrei no llego a tiempo de ver al muchacho, de lo contrario me hubiera reprendido por hablar con desconocidos.

La tarde empezaba a caer sobre la ciudad y los dos subimos al coche para regresar al castillo.

https://tinterocreativo.blogspot.com/2015/11/brumas-capitulo-iii.html
 
Última edición:

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba