IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Misterios obolosos nutren,
la alevosía alabada aún,
cae sin sustento al desastre,
de millones de almas pobres,
que desean dejar de soñar,
y comenzar a fenecer,
en los instantes más oscuros,
busco la llama más pulcra,
de esencia dura como la piedra,
y tan vasta como la mente,
en ella cabalgo,
sin escudo ni espada,
con mi bandera aferrada,
a mi fe redentora,
de conquistar todo horizonte,
para otorgarles fin perpetuo.
la alevosía alabada aún,
cae sin sustento al desastre,
de millones de almas pobres,
que desean dejar de soñar,
y comenzar a fenecer,
en los instantes más oscuros,
busco la llama más pulcra,
de esencia dura como la piedra,
y tan vasta como la mente,
en ella cabalgo,
sin escudo ni espada,
con mi bandera aferrada,
a mi fe redentora,
de conquistar todo horizonte,
para otorgarles fin perpetuo.