Nada los separa.
Ni largas distancias,
ni miradas erradas,
ni noches cerradas.
Sus relojes en sintonía
sólo funcionan juntos,
mirando el futuro.
Sin temor permanecen seguros,
regalando besos por días.
A la hora del recreo
los labios mendigan su otra mitad
venciendo con impunidad,
tiempo, lugar y credo.
Cuanto más tiempo pasa
más juegan a desgastarse,
desesperados a Cronos llaman
regalando su vital savia
para soñar sin despertarse.
Entre barrotes vuela intranquilo
de la legión el último soldado,
pronto te veré, amor mío,
pronto llegarán sus hermanos.
Ni largas distancias,
ni miradas erradas,
ni noches cerradas.
Sus relojes en sintonía
sólo funcionan juntos,
mirando el futuro.
Sin temor permanecen seguros,
regalando besos por días.
A la hora del recreo
los labios mendigan su otra mitad
venciendo con impunidad,
tiempo, lugar y credo.
Cuanto más tiempo pasa
más juegan a desgastarse,
desesperados a Cronos llaman
regalando su vital savia
para soñar sin despertarse.
Entre barrotes vuela intranquilo
de la legión el último soldado,
pronto te veré, amor mío,
pronto llegarán sus hermanos.