Alexandrina
Poeta recién llegado
La noche se disipó en el fuego
de un latido inquieto y su sonrisa
de un silencio vivo en tu aliento
que afloraba la ansia adormida.
Mi alma te abrazaba de nuevo
en el hálito de la Primavera,
en la fragancia de bosque fresco,
en el destello de una estrella.
Y te amé en el cálido beso
desde mis entrañas y en mi piel,
tocamos un azul de terciopelo,
un cielo casi olvidado y fiel.
No sorprendió el alba... la del día y de la vida para abrazarnos en el amor eterno que dormía sin sueños esperando el dulce reencuentro.
Alexandrina
de un latido inquieto y su sonrisa
de un silencio vivo en tu aliento
que afloraba la ansia adormida.
Mi alma te abrazaba de nuevo
en el hálito de la Primavera,
en la fragancia de bosque fresco,
en el destello de una estrella.
Y te amé en el cálido beso
desde mis entrañas y en mi piel,
tocamos un azul de terciopelo,
un cielo casi olvidado y fiel.
No sorprendió el alba... la del día y de la vida para abrazarnos en el amor eterno que dormía sin sueños esperando el dulce reencuentro.
Alexandrina