Renatto
Poeta recién llegado
Toque tu vida entera, mezcle el rocío de tu primavera
Toque tu última sinfonía, cuando no sabía ni siquiera escuchar
Perdí dos piezas entre risas, y escondí la entre-nota en el zaguán.
Consciente de tus medidas, supe de inmediato qué irías a buscar,
Y bajo un impromptu matutino deje tus pies al bacilar.
Se asombra el sol con tu mirada, ve pasar las notas y se va,
Camina lentamente, no más rápido que tu brillo, y baila
Irá corriendo a la luna y te verá, celosa y clandestina,
Menguante o cambiante, sincera perla en la obscuridad.
Vertiendo placidos destellos, cálidas sonrisas y prematuros sollozos,
En cada parpadear la acaricias, la detienes, la desvelas, la estremeces,
La encandilas con tus vueltas, la presientes, se siente sola sin su sol,
Pero no se arrepiente, después la abrigas y la observas,
Con tanta claridad que le devuelves,
A sus anchas el brillar.
Toque tu última sinfonía, cuando no sabía ni siquiera escuchar
Perdí dos piezas entre risas, y escondí la entre-nota en el zaguán.
Consciente de tus medidas, supe de inmediato qué irías a buscar,
Y bajo un impromptu matutino deje tus pies al bacilar.
Se asombra el sol con tu mirada, ve pasar las notas y se va,
Camina lentamente, no más rápido que tu brillo, y baila
Irá corriendo a la luna y te verá, celosa y clandestina,
Menguante o cambiante, sincera perla en la obscuridad.
Vertiendo placidos destellos, cálidas sonrisas y prematuros sollozos,
En cada parpadear la acaricias, la detienes, la desvelas, la estremeces,
La encandilas con tus vueltas, la presientes, se siente sola sin su sol,
Pero no se arrepiente, después la abrigas y la observas,
Con tanta claridad que le devuelves,
A sus anchas el brillar.
Última edición: