bill clinton
Poeta recién llegado
Me siento contento, feliz por volver a verte
Gracias por sonreírme a los ojos, pacientemente
Sabías que escucharía sonar, campanarios del occidente
Todas anunciando el dulce gesto que harías del lejano oriente.
No me importó el negro abismo de la distancia oscura
Que como el ladrón de amores raptaba tu jovial sonrisa
Quitándome del pecho la brisa que respiraba con locura
Cuando te amaba con nuevas caricias sobre la alta cornisa.
No había duda de que aquel asombrante reencuentro
Se haría verso en el poemario de mi exhausta alma
Con bellas letras, para que aunque de tuerto entre al encuentro
Pueda ver tal marca que hiciste con eterna calma.
Tu sonrisa, pues tu casual alegría
La que una y otra vez volvía
Cuando iluso acariciaba tu cuerpo tierno
Lentamente , en una larga noche de invierno.
Pues claro fuiste la hermosa merced de mi corazón
La que hacía vibrar lo recóndito de mi ser temeroso
en instantes de pecado donde nos consumía la ciega tentación
con tan solo dejarnos llevar al juego peligroso.
Fue tu sonrisa el agradable color de una linda flor
Que solía dibujar en noches de luna llena
Aquella flor fuiste tú libre de toda condena.
Ahora eres la bella princesa, la musa de mi amor
Y yo tu principito, el quien incita a tu corazón
A perderse en la seducción de una verdadera pasión.
AUTOR: Bill Flores
Gracias por sonreírme a los ojos, pacientemente
Sabías que escucharía sonar, campanarios del occidente
Todas anunciando el dulce gesto que harías del lejano oriente.
No me importó el negro abismo de la distancia oscura
Que como el ladrón de amores raptaba tu jovial sonrisa
Quitándome del pecho la brisa que respiraba con locura
Cuando te amaba con nuevas caricias sobre la alta cornisa.
No había duda de que aquel asombrante reencuentro
Se haría verso en el poemario de mi exhausta alma
Con bellas letras, para que aunque de tuerto entre al encuentro
Pueda ver tal marca que hiciste con eterna calma.
Tu sonrisa, pues tu casual alegría
La que una y otra vez volvía
Cuando iluso acariciaba tu cuerpo tierno
Lentamente , en una larga noche de invierno.
Pues claro fuiste la hermosa merced de mi corazón
La que hacía vibrar lo recóndito de mi ser temeroso
en instantes de pecado donde nos consumía la ciega tentación
con tan solo dejarnos llevar al juego peligroso.
Fue tu sonrisa el agradable color de una linda flor
Que solía dibujar en noches de luna llena
Aquella flor fuiste tú libre de toda condena.
Ahora eres la bella princesa, la musa de mi amor
Y yo tu principito, el quien incita a tu corazón
A perderse en la seducción de una verdadera pasión.
AUTOR: Bill Flores