La mitad de mi tiempo leo, aún no logro tener el control de mi tiempo ni de mis pensamientos. La civilización no ha llegado a tocar mi puerta y vivo feliz; en una soledad que sólo extraña las imágenes y las sensaciones que me producen esas imágenes.
Enseño y escribo y me encuentro, en paredes.
Enseño y escribo y me encuentro, en paredes.
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