Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Basta ya de la ilusión de que los problemas del mundo se pueden resolver con armas.
Las bombas podrán matar a los hambrientos y a los enfermos, pero no pueden matar el hambre y las enfermedades.
No pueden tampoco matar la justa rebeldía de los pueblos.
Y, en el holocausto, morirán también los ricos, que son los que más tienen que perder en este mundo.
Digamos adiós a las armas y consagrémonos al desarrollo, como única alternativa a la supervivencia humana.