Ángel sin alas
Un rostro angelical miré de pronto y con sorpresa observe tu silueta, tus ojos, tus labios, sí eras como debería ser un ángel, mis manos temblaban y en mi interior corrían fuertes corrientes eléctricas que me hacían estremecer, sentí que esa luz que traías contigo iluminaba mi vida con un resplandor hermoso, único e incomparable
En ese momento se me olvido mi pasado y con él mis tristezas, solo sonreía; esa voz que dejo escapar tus labios al desabrochar fue como una suave melodía que deleito mis oídos y seguí pensando que eras un ángel; sin embargo al darme cuenta te hacía falta algo, ¡no, no!, no eras un ángel, no podías serlo, los ángeles tienen alas, alas que no poseías y me alegre aún más porque si no tenías alas entonces no podrías volar lejos de mí; comprendí que eras un terrenal como yo
Un día te pedí las manos para tocarlas y cuando las tuve en las mías; ¡sí! lo sabía aunque no tuvieras alas sí eras un ángel, solo un ángel podía tener unas manos tan suaves y cálidas como las tuyas, y comprendí que contigo tendría la paz de un ángel y el cariño de un terrenal, porque al final de cuentas eras...
¡Un ángel sin alas!