Anabel contemplaba la noche desde su terraza mientras esperaba a Plutón, un hermoso gato negro con una enorme mancha ceniza, con el que vivía. Llevaba 24 horas desaparecido y aunque ella ya conocía bien lo que duraban sus correrías, empezaba a inquietarse. Adoraba a su gato, no concebía la vida sin él; lo recordaba a su lado desde niña, en casa de su abuela, tampoco la abuela recordaba su procedencia pues decía que ya estaba en casa cuando ella nació.
Cuando Anabel se fue a la Universidad, se vino a vivir con ella a la ciudad; por aquél tiempo Plutón era de color negro azabache, pero una de tantas noches regresó de sus correrías con aquella mancha gris ceniza que había ido creciendo con los día; nunca dudó de que era él, lo conocía demasiado para albergar esas dudas, sus maullidos, sus ronroneos, sus gustos vegetarianos... pero sobre todo eran sus ojos, cada uno de distinto color, lo que le hacían inconfundible.
La abuela siempre lo llamó "Misi", sin más, pero Anabel al leer los relatos a Edgar Allan Poe empezó a llamarle Plutón y sin saber porqué, solo atendía a su llamada...Con su nuevo nombre, cambiaron también sus gustos culinarios, aún le parecía escuchar a la abuela protestar enfadada cuando rechazó la carne y comenzó a mostrar sus preferencia por la verdura y la fruta; decía que se había vuelto un gato estúpido. Plutón pasaba las noches junto a Anabel y parecía escuchar atentamente mientras ella leía en voz alta, a la luz de una vela; la abuela nunca entendió que usara vela habiendo luz eléctrica. -Es para dar más emoción a la lectura de Edgar Allan Poe abuela- excusaba ella. Plutón la miraba intensamente, con sus singulares ojos, uno azul y otro verde que parecían querer transmitirle secretos ancestrales y así fue como poco a poco empezó a descubrir el mundo secreto de Plutón. La noche que soñó que se le caía el ojo verde y quedaba vacio despertó aterrada...respiró aliviada al comprobar que sus dos ojos seguían en su sitio.
Anabel se había convertido en una solitaria y afamada periodista que escribía relatos de terror en las páginas interiores de un periódico de gran tirada.
Al ver como Plutón entraba por la ventana respiró aliviada, este ronroneando comenzó a frotarse por las piernas de Anabel, la mancha se había extendido tanto que se había convertido en un hermoso gato gris. Miró sus patas manchadas de sangre y las huellas ensangrentadas en el alfeizar -¿otra vez Plutón?, no sé que voy a hacer contigo; vamos, tendremos que limpiarte esas patitas...y esas huellas que has dejado en la ventana- dijo acariciándolo suavemente.
Al día siguiente el periódico anunciaba en primera página: El joven y prometedor periodista Julio Ramírez Alcázar, ha aparecido muerto hoy en su oficina, con numerosas heridas y rasguños; al parecer sufrió un infarto ante el ataque sorpresa de un gato negro, aunque otros testigos afirman que era gris. Julio Ramírez había sido propuesto para ocupar el puesto de Anabel Miranda...
Anabel dobló el periódico y lo guardó; sonrió complacida, hoy le prepararía un menú especial de verduras asadas a Plutón para cenar.
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