THELGEIN
Poeta recién llegado
Puedo sentir
el brío
de la gracia de Dios
bajo la piel.
Puedo sentir
los ríos palpitantes
que consume
el alma pasmada.
Puedo sentir
complacencia
de la carne cuajada.
Mas la mortajaza
se teje
sobre seso.
pupila,
engaño
sobre hurto,
fuego,
quebranto.
Inmoviliza, coarta y esgrime
como un soplo otoñal.
Con un brete silente y sin espacio
sola se arrepiente y enmadeja sobre mi intenso cuerpo.
Crisálida de cuarzo incandescente
pupa esotérica perversa.
Como sudario nocturno pavoroso sobre mi
yace el velo arrinconado,
en famélica condena,
bordado de aguja ilegitima
de cordeles sentenciando censura
asimilando eternidad
así se revele mi espíritu con la muerte
así mi labio zurcido se emancipe del silencio.
el brío
de la gracia de Dios
bajo la piel.
Puedo sentir
los ríos palpitantes
que consume
el alma pasmada.
Puedo sentir
complacencia
de la carne cuajada.
Mas la mortajaza
se teje
sobre seso.
pupila,
engaño
sobre hurto,
fuego,
quebranto.
Inmoviliza, coarta y esgrime
como un soplo otoñal.
Con un brete silente y sin espacio
sola se arrepiente y enmadeja sobre mi intenso cuerpo.
Crisálida de cuarzo incandescente
pupa esotérica perversa.
Como sudario nocturno pavoroso sobre mi
yace el velo arrinconado,
en famélica condena,
bordado de aguja ilegitima
de cordeles sentenciando censura
asimilando eternidad
así se revele mi espíritu con la muerte
así mi labio zurcido se emancipe del silencio.