Cirhian
Poeta fiel al portal
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
Grandes fueron tus viajes
por montañas y paisajes,
contra fuertes oleajes
por el tan ansiado anhelo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
Escapar de la violencia
un motivo es de urgencia
para el darse la emergencia
que el asilo dé consuelo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
En la gran polis de Atenas
se encontraron nuestra penas,
floreciendo en nuestras venas
esa ardiente luz del hielo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
En la escuela del jazmín
las tristezas dieron fin;
las flechas del querubín
nos hirieron en su vuelo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
En el aula de la escuela
encendimos una vela
y al comer una ciruela
cayó el jugo por tu hoyuelo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
Retiré el líquido oscuro
con mi dedo y el maduro
sabor me inundó, más puro
y dulce que el caramelo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
Nuestros labios se buscaron,
nuestros cuerpos se encontraron
y con más pasión se amaron
al caer en el señuelo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
Con tus ojos me miraste
y el hijab te retiraste;
de tus manos me llevaste
para acariciarte el pelo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
Del amor las confesiones
despertaron las pasiones
y con tiernas emociones
abrazamos el desvelo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
Tus hermanos nos dejaban
a solas y se marchaban
y cuando estos se alejaban
me llamabas tu locuelo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
Las caricias a escondidas,
el aroma a nuestras vidas
en afecto compartidas
sin asomo de recelo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
Nos tuvimos que marchar
por designios del azar
a cada orilla del mar
de este tan ancho pañuelo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
Nos dijimos los adioses,
encomendando a los dioses
el que un día nuestras voces
superaran este duelo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
Más nunca será olvidado
el amar y ser amado
con cariño y con cuidado
por ti, reina de mi cielo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
sentí elevarme del suelo.
Grandes fueron tus viajes
por montañas y paisajes,
contra fuertes oleajes
por el tan ansiado anhelo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
Escapar de la violencia
un motivo es de urgencia
para el darse la emergencia
que el asilo dé consuelo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
En la gran polis de Atenas
se encontraron nuestra penas,
floreciendo en nuestras venas
esa ardiente luz del hielo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
En la escuela del jazmín
las tristezas dieron fin;
las flechas del querubín
nos hirieron en su vuelo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
En el aula de la escuela
encendimos una vela
y al comer una ciruela
cayó el jugo por tu hoyuelo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
Retiré el líquido oscuro
con mi dedo y el maduro
sabor me inundó, más puro
y dulce que el caramelo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
Nuestros labios se buscaron,
nuestros cuerpos se encontraron
y con más pasión se amaron
al caer en el señuelo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
Con tus ojos me miraste
y el hijab te retiraste;
de tus manos me llevaste
para acariciarte el pelo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
Del amor las confesiones
despertaron las pasiones
y con tiernas emociones
abrazamos el desvelo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
Tus hermanos nos dejaban
a solas y se marchaban
y cuando estos se alejaban
me llamabas tu locuelo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
Las caricias a escondidas,
el aroma a nuestras vidas
en afecto compartidas
sin asomo de recelo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
Nos tuvimos que marchar
por designios del azar
a cada orilla del mar
de este tan ancho pañuelo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
Nos dijimos los adioses,
encomendando a los dioses
el que un día nuestras voces
superaran este duelo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
Más nunca será olvidado
el amar y ser amado
con cariño y con cuidado
por ti, reina de mi cielo.
Al verte quitarte el velo
sentí elevarme del suelo.
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