celiarce
Poeta recién llegado
En mi libro están escritas tantas cosas que no dije
en mi mente grabadas las promesas de un ayer
remembranzas tan amadas de una historia ya muy triste
que se cuelan en mi alma y me hacen estremecer
Esta vida continúa y han pasado primaveras
el otoño se ha dormido y en sus hojas puedo ver
las caricias postergadas cual si fueran de madera
en las brasas de ese fuego que las consumió al arder
Y las noches de desvelos que marcaron nuestro encanto
y los días que el destino nos dejó en el haber
perduraron en el tiempo que brutal se ha detenido
con el paso de los años y ese tren que ya se fue
Las preguntas sin respuesta y el silencio del olvido
rasguñando la desdicha que no para de crecer
provocando interrogantes que aún sangran por la herida
que marcada está con fuego en el cofre del querer.
Y no quiero que me dejen... tus recuerdos de valer
y me aterran las promesas que rechazo cada vez
inconciente de coraje enajenada de reproches
embargada de emociones que jamás jamás tendré
Y mis sueños se quedaron tan ausentes de tu ser
que perdida de argumentos no se que los voy a hacer
porque te has evaporado de esta tierra sin saber
que vivo por tu recuerdo y que muero a la vez
Me regalo de tu estampa y prometo no llorar
y me embriago de tu risa solo para no pensar
pero en vano no es de prisa que recorro mi penar
como el preso hacia la horca que ya no regresará
Flores negras en la tumba del futuro que serán
flores blancas del cariño del pasado que no está
flores rojas por que vives en mi alma desolada
y en las flores perfumadas que jamás florecerán
(Para ti, Karim Díaz Quiel)
en mi mente grabadas las promesas de un ayer
remembranzas tan amadas de una historia ya muy triste
que se cuelan en mi alma y me hacen estremecer
Esta vida continúa y han pasado primaveras
el otoño se ha dormido y en sus hojas puedo ver
las caricias postergadas cual si fueran de madera
en las brasas de ese fuego que las consumió al arder
Y las noches de desvelos que marcaron nuestro encanto
y los días que el destino nos dejó en el haber
perduraron en el tiempo que brutal se ha detenido
con el paso de los años y ese tren que ya se fue
Las preguntas sin respuesta y el silencio del olvido
rasguñando la desdicha que no para de crecer
provocando interrogantes que aún sangran por la herida
que marcada está con fuego en el cofre del querer.
Y no quiero que me dejen... tus recuerdos de valer
y me aterran las promesas que rechazo cada vez
inconciente de coraje enajenada de reproches
embargada de emociones que jamás jamás tendré
Y mis sueños se quedaron tan ausentes de tu ser
que perdida de argumentos no se que los voy a hacer
porque te has evaporado de esta tierra sin saber
que vivo por tu recuerdo y que muero a la vez
Me regalo de tu estampa y prometo no llorar
y me embriago de tu risa solo para no pensar
pero en vano no es de prisa que recorro mi penar
como el preso hacia la horca que ya no regresará
Flores negras en la tumba del futuro que serán
flores blancas del cariño del pasado que no está
flores rojas por que vives en mi alma desolada
y en las flores perfumadas que jamás florecerán
(Para ti, Karim Díaz Quiel)