Lo que he visto
con el rabillo del oído,
me recuerda la canción
de un corazón parecido al mio.
con el rabillo del oído,
me recuerda la canción
de un corazón parecido al mio.
Cuando de repente volteo y miro
el carbón tiznado y negro
que cubre el velo
de tu corazón herido.
Discurriendo entre textos, paginas
tras una fila interminable de personas,
me asome y vi tu rostro
y nunca lo recordé;
mas un día me asome
y vi tu rostro luminoso como ninguno
y entendí como si siempre
en mi mente yo hubiera sabido
que mujer cosa invaluable eres.
Para mi eres
como el mar pasivo a media noche,
cosa noble, perenne y potente,
sumisa, incomprendida y fuerte,
una brisa de abril,
un diluvio de noviembre;
extranjera como regaliz
de otro mundo por ahí.
Amiga cosa invaluable eres.
Que no se discurra tu mente
ahí entre las raíces de tu cuerpo,
que tus idilios no se rieguen
como catarata entre tus manos,
que la niebla no oculte la inmensidad
que habita detrás de tu escritorio,
dentro de las paredes de tu casa,
en los caminos que sueles recorrer.
Deja al mundo ver
lo que yo vi en ti
y por siempre sabrás
lo invaluable que eres.
el carbón tiznado y negro
que cubre el velo
de tu corazón herido.
Discurriendo entre textos, paginas
tras una fila interminable de personas,
me asome y vi tu rostro
y nunca lo recordé;
mas un día me asome
y vi tu rostro luminoso como ninguno
y entendí como si siempre
en mi mente yo hubiera sabido
que mujer cosa invaluable eres.
Para mi eres
como el mar pasivo a media noche,
cosa noble, perenne y potente,
sumisa, incomprendida y fuerte,
una brisa de abril,
un diluvio de noviembre;
extranjera como regaliz
de otro mundo por ahí.
Amiga cosa invaluable eres.
Que no se discurra tu mente
ahí entre las raíces de tu cuerpo,
que tus idilios no se rieguen
como catarata entre tus manos,
que la niebla no oculte la inmensidad
que habita detrás de tu escritorio,
dentro de las paredes de tu casa,
en los caminos que sueles recorrer.
Deja al mundo ver
lo que yo vi en ti
y por siempre sabrás
lo invaluable que eres.
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