Amé todo y amé nada

La última hoja de otoño

Poeta recién llegado
Adoré su ser, y más aún su mirada al mundo, esa forma única de ver la vida que la hacía distinta a todo lo demás.

Su boca dulce como la miel, sus labios suaves como algodón, su piel color canela… detalles que se quedaban en mí sin permiso.

Amé su interior, no desde el deseo, sino desde el alma. Amé lo que era, lo que mostraba y lo que no alcanzaba a ver del todo.

Y luché por estar con ella, por construir algo real entre los dos, por no dejar que lo que sentía se quedara en silencio.

Pero también supe soltar… porque no todo lo que se ama se puede retener, aunque el alma lo quiera.
 
Adoré su ser, y más aún su mirada al mundo, esa forma única de ver la vida que la hacía distinta a todo lo demás.

Su boca dulce como la miel, sus labios suaves como algodón, su piel color canela… detalles que se quedaban en mí sin permiso.

Amé su interior, no desde el deseo, sino desde el alma. Amé lo que era, lo que mostraba y lo que no alcanzaba a ver del todo.

Y luché por estar con ella, por construir algo real entre los dos, por no dejar que lo que sentía se quedara en silencio.

Pero también supe soltar… porque no todo lo que se ama se puede retener, aunque el alma lo quiera.
Un amor profundo y sincero.
Así son los amores, impredecibles.

Saludos
 

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