Albertyo Moliendo
Poeta recién llegado
Subo sólo a mi cielo
por las albinas gradas
sobre la luz del humo.
Y sigo bien, me tengo.
No necesito a nadie
porque todo el mundo
es mi agua, mi fé y sangre.
Nadie ama a la soledad.
Tampoco el borrachuzo,
ermitaño viejo y sucio,
Bukowski el antisocial.
Óleo sin espectador,
es la paja sin rucio
del orate agricultor.
Ya en la alta cúspide atrás,
él y yo amamos juntos
(yoga divino y puro)
en lo que llaman soledad.
Siempre sobre el vil vicio.
No cedas ante el coartar.
por las albinas gradas
sobre la luz del humo.
Y sigo bien, me tengo.
No necesito a nadie
porque todo el mundo
es mi agua, mi fé y sangre.
Nadie ama a la soledad.
Tampoco el borrachuzo,
ermitaño viejo y sucio,
Bukowski el antisocial.
Óleo sin espectador,
es la paja sin rucio
del orate agricultor.
Ya en la alta cúspide atrás,
él y yo amamos juntos
(yoga divino y puro)
en lo que llaman soledad.
Siempre sobre el vil vicio.
No cedas ante el coartar.
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