El hidalgo navegante
Poeta recién llegado
Amanece un nuevo día,
teñida de verde su aurora
por ser verde la esperanza,
la primavera y su aureola.
Resurge del ostracismo
en el que habitaba otrora,
el de pasiones oscuras
teñidas de rojo otoñal.
Amanece un nuevo día
teñida de verde su aurora.
Sale el sol en lontananza
y su luz tiñe la aurora
al frisar un horizonte
libre de toda congoja
y seguro de su sino,
pues es verde su corona.
Amanece un nuevo día
Trae consigo un nuevo aroma
con la frescura patente
que el amanecer le otorga
al teñirse de esperanza.
Así como se tiñe el rosal
al llegar la primavera
de la raíz a la corola.
De verde, verde esperanza,
está teñido su aroma.
Amanece un nuevo día.
Trae teñida su aureola
que el halo que la circunda
la hace glauca, verdosa;
puesto que en él se refleja
y de él surge la aureola.
Amanece un nuevo día,
teñida de verde su aurora
por ser verde la esperanza,
la primavera y su aureola.
Álex Pasquín Ferrer
teñida de verde su aurora
por ser verde la esperanza,
la primavera y su aureola.
Resurge del ostracismo
en el que habitaba otrora,
el de pasiones oscuras
teñidas de rojo otoñal.
Amanece un nuevo día
teñida de verde su aurora.
Sale el sol en lontananza
y su luz tiñe la aurora
al frisar un horizonte
libre de toda congoja
y seguro de su sino,
pues es verde su corona.
Amanece un nuevo día
Trae consigo un nuevo aroma
con la frescura patente
que el amanecer le otorga
al teñirse de esperanza.
Así como se tiñe el rosal
al llegar la primavera
de la raíz a la corola.
De verde, verde esperanza,
está teñido su aroma.
Amanece un nuevo día.
Trae teñida su aureola
que el halo que la circunda
la hace glauca, verdosa;
puesto que en él se refleja
y de él surge la aureola.
Amanece un nuevo día,
teñida de verde su aurora
por ser verde la esperanza,
la primavera y su aureola.
Álex Pasquín Ferrer