CFM
Poeta recién llegado
Sutil, fraguado en labios del silencio,
límpido y delicado,
cándido fanal de perfumes cientos,
suave, etéreo, ensoñado,
dulcísima miel, sublime elemento,
rimada estela espiritual, sagrado...
oh, sagrado recuerdo,
déifica ambrosía de saber su agrado
y femenil su dueño,
aroma, imagen, piel, sollozo alado.
De ésto órnase de tu ser la pintura;
grafito, óleo, cincel,
acaso mural que beatos alumbran.
Nada importa el pincel,
sólo la sensibilidad que insuflas.
Pues el rostro de itálico esplender,
esa egipcia hermosura,
el místico trazo hacen encender
do aérea se vislumbra
astral la Gorgona al anochecer.
Intimo el perfil la melancolía
de tu desnudo vela;
un arrollo delicado suaviza
el sueño ya, la arena
bañando la margen en tus pupilas.
Ataviado navío es la belleza
surcando las tranquilas
olas que figuran tus labios; la era
do abocadas las islas
emergieron de tus mejillas plenas.
Admiro a veces el virgen influjo
de tus piernas nacido;
por él altivos monumentos, tuyos
proclámanse y festivos
el beso a tus pies ofrendan de culto;
cual simile un mensajero divino,
el hechicero anuncio
de Ra, en la pulida piel seducido
es; cada pluma, orgullo
de tu sexo, obsequia Horus, amante ígneo,
cuánto íbises, leones, hienas tal vez;
soberana en tu solio
ensueño austro embalsámame al sorber
sentidos el frondoso
aroma flotando sobre tu ser.
¿Presentido habrá el cabello nacer
al áspid, si industrioso
veneno acariciaría después,
los senos ya, el virtuoso
laúd do resonara la historia cual es?
Los artistas tu hermosor recorriendo
bogamos en sigilo
por la tísica herida de aquel hecho;
solícito el dominio
de tamaña majestad es nuestro premio.
Al borde un manantial del infinito
atesora el esmero
de todo retrato al tuyo suicidio,
Cleopatra, ah, anhelo nuestro.
¡Sublimada condena del destino!
Por supuesto no hacen justicia al particular genio del artista. No obstante es una de las mejores composiciones que he logrado. Y así os la comparto...
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