Matias alejandro
Poeta recién llegado
***
La serpiente enrosca y desliza
Su muralla, que es su piel.
Una puntada inyecta sus ojos
Que regresan a través
De delgados días-luz
A desérticas cúpulas de placer.
¡Cuántos hombres conservan
Palpitantes a sus presas!
Se dijo la serpiente
Ante la oportunidad
Que quemando sus bocas
Se alejó...
¡Ay serpiente!, mírame a mí
Que el nido me azota,
Pero tú nunca tendras más edad
ni árbol...
***
La serpiente enrosca y desliza
Su muralla, que es su piel.
Una puntada inyecta sus ojos
Que regresan a través
De delgados días-luz
A desérticas cúpulas de placer.
¡Cuántos hombres conservan
Palpitantes a sus presas!
Se dijo la serpiente
Ante la oportunidad
Que quemando sus bocas
Se alejó...
¡Ay serpiente!, mírame a mí
Que el nido me azota,
Pero tú nunca tendras más edad
ni árbol...
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