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Luis Miguel Rubio Domingo
Invitado
Cuando un sol magnífico salía, la mañana irradiaba los últimos rayos nocturnos. Los vampiros yacían junto a sus tumbas y las ninfas socorrían al alba. Blanco, rosa, marrón, rojo, colorado, añil oscuro. Madrugada ya pasada. Color pálido, cálido, cual maravilloso vaho matutino. Algo olvidamos, un signo quizás, una palabra. Los vampiros han robado la anáfora mayor, como cuando Buffy cazaba vampiros y sus amigos cantaban sin ton ni son. Una maldición, un conjuro, una macumba. Una vocal vampirizada, abducida. Aquí no la hallo. Algo ha sido hurtado a mi narración. Solicito ayuda al usuario. Un post, un mail privado con la solución. Sin prisa.
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