Si alguna vez hay distancias
Y si no he de volver a percibirte
Acuérdate de la presencia
Y lo creído en presente.
Y si llegaras ahuyentarte
Acuérdate del instante
En que asistía al viento
En la que todo era intento.
Acuérdate de mí, ¡oh mortal!,
Cuando el ruido de las
Campanas llamen a misa
Así cuando todo influya en mí
Aun cuando no haya palabras
Acuérdate de mi ¡oh mortal!,
Cuando las olas
Revienten en las orillas
Y tus pupilas se acicalen
En lágrimas de vaivén.
Acuérdate de mí cuando no haya presencia alguna
Y el crudo invierno sacuda al entierro
Que el amar no quita tiempo alguno
Sabrás amar en lo continuo
Aun con más locuras
Contemplar a ciegas
Del verbo de lo amar
Sacudir mi alma y lanzar
Que no me olvide el tiempo
Porque yo se que permanezco
Ni que el olvido me sea roído
La ardiente luz
Desfogue en tu sabia mirada
Que el brillo en cada vez
Aun cuando crea de mi ida
Pero acuérdate de mí
Que tú influencia
Crecerá en mí
Y aun sean más tiempos desesperados
Acuérdate de mí
Que yo me estaré acordando de ti.