Heraclito
Poeta recién llegado
A veces pierdo el tiempo y me acerco a pieles y rostros que no son el tuyo.
A veces se rompe la noche en el peor momento
cuando descubro que no es tu labio aquel que me reclama
que no es el calor de tu hálito aquel que me cobija.
Es triste ese sabor salado que escuece en la lengua
tras posarla en los alambres marchitos
con que tan burdamente reparo los trozos del recuerdo roto.
Tú eres la verdad y nada es comparable a eso.
Si no hubiera visto estallar el sol sobre tus ojos,
o no hubiera probado el color de tu voz un septiembre tan naranja,
si no me hubieras besado en Sevilla
Si supieras como te amo morirías.
Sólo los gajos de la luna conocen mi pena,
sólo las pieles ajenas me hacen quebrar la noche.
Jamás ha sido feliz una mariposa nocturna, o quizá solo en sueños,
solo en sueños te acercas por aquella plaza, solo en sueños no pierdo el tiempo.
A veces se rompe la noche en el peor momento
cuando descubro que no es tu labio aquel que me reclama
que no es el calor de tu hálito aquel que me cobija.
Es triste ese sabor salado que escuece en la lengua
tras posarla en los alambres marchitos
con que tan burdamente reparo los trozos del recuerdo roto.
Tú eres la verdad y nada es comparable a eso.
Si no hubiera visto estallar el sol sobre tus ojos,
o no hubiera probado el color de tu voz un septiembre tan naranja,
si no me hubieras besado en Sevilla
Si supieras como te amo morirías.
Sólo los gajos de la luna conocen mi pena,
sólo las pieles ajenas me hacen quebrar la noche.
Jamás ha sido feliz una mariposa nocturna, o quizá solo en sueños,
solo en sueños te acercas por aquella plaza, solo en sueños no pierdo el tiempo.