Navarrete
Poeta asiduo al portal
Han sido tantos diciembres
trascurridos en el reloj de esta vida,
y aún no hay hojas en los mimbres,
y aún mi complejo de ideas no anida.
Separado de tu senda a causa de la madurez,
que con afán esperé encontrar
más allá del horizonte de la vejez.
Hoy tiro mis triunfos estériles a la mar.
Y detengo el tiempo para a tí regresar
un fragmento del amor que me regalaste.
Bien me enseñaste a vencer los miedos y a presar
la imprudencia en el silencio... Y me abrigaste.
Todas las heridas causadas por la vida,
las drenaste a pesar del infinito dolor
para encoger el mundo a mi medida
y pintar la tristeza con algún otro color.
Hoy más que nunca dimensiono plenamente
el mensaje oculto a decir,
y te digo sin ambages (literalmente):
gracias madre por enseñarme a vivir.
trascurridos en el reloj de esta vida,
y aún no hay hojas en los mimbres,
y aún mi complejo de ideas no anida.
Separado de tu senda a causa de la madurez,
que con afán esperé encontrar
más allá del horizonte de la vejez.
Hoy tiro mis triunfos estériles a la mar.
Y detengo el tiempo para a tí regresar
un fragmento del amor que me regalaste.
Bien me enseñaste a vencer los miedos y a presar
la imprudencia en el silencio... Y me abrigaste.
Todas las heridas causadas por la vida,
las drenaste a pesar del infinito dolor
para encoger el mundo a mi medida
y pintar la tristeza con algún otro color.
Hoy más que nunca dimensiono plenamente
el mensaje oculto a decir,
y te digo sin ambages (literalmente):
gracias madre por enseñarme a vivir.