Histrión
Poeta recién llegado
A nado de sirena te fuiste en este mismo manantial, apacible y helado. Pasaste entre las rocas como suspiro entre las hojas de los robles… rápida y limpiamente, sin dejar más rastro que un par de tallos sueltos en el suelo. Nadie escuchó tus gritos de auxilio y de hecho, hasta las hadas te abandonaron.
Te fuiste. Pero aún me recuerdo bebiendo agua fresca de entre tus suaves manos blancas. "Bebe "—decías. "Te amo".
Me susurraste cosas bellas, me hiciste creer en imposibles.
Pero hoy, eso que va escurriéndose en la pupila cristalina del agua quieta no sé si es el reflejo de mi muerta furia —la rabia de no poder hacer ya nada para salvarte— o el bosquejo patético de mi patética nostalgia.
Tampoco sé que lamento más: si haberte conocido o el dejarte... el quererte locamente o el fingir odiarte.
Amor era tu nombre; y si algún día vuelvo a encontrarte ya estaré quizá no muerto pero sí ignorante.
Te fuiste. Pero aún me recuerdo bebiendo agua fresca de entre tus suaves manos blancas. "Bebe "—decías. "Te amo".
Me susurraste cosas bellas, me hiciste creer en imposibles.
Pero hoy, eso que va escurriéndose en la pupila cristalina del agua quieta no sé si es el reflejo de mi muerta furia —la rabia de no poder hacer ya nada para salvarte— o el bosquejo patético de mi patética nostalgia.
Tampoco sé que lamento más: si haberte conocido o el dejarte... el quererte locamente o el fingir odiarte.
Amor era tu nombre; y si algún día vuelvo a encontrarte ya estaré quizá no muerto pero sí ignorante.