Teodora Huaynasi .
Poeta recién llegado
A el nombre que me distes.
La fila, muralla de conchas
que puse se derrumbó.
Se dijo a sí mismo el hombre.
Frente a las celosas olas del mar
Desfilan, hirientes, cuchillas
Que saladas sus olas, espumosas,
rompen en las rocas turquesas , negras
Y las veo, descanso y las veo
Crecen peludas en el fondo
Cisnes color negro, sirenas escarlatas
Para subir en la conocida soledad
De un cuerpo acompañado de tantos y de nadie,
un cuerpo con alma de metal repujado.
Con el nombre que me distes al nacer grabado en el.
Y que conozco de tanto escucharlo.
Y que escucho de tanto conocerlo.
Al que respondo.
Como cuando espero, me respondas algún día.
Dios también existió y existe en mi memoria.
Está escrito así.
Como mi nombre.
Pajizo el trigo amarillo.
Verde el campo florido.
Y Dios multicolor.
En las hojas de mi vida sonrosadas.
Al nombre.
La fila, muralla de conchas
que puse se derrumbó.
Se dijo a sí mismo el hombre.
Frente a las celosas olas del mar
Desfilan, hirientes, cuchillas
Que saladas sus olas, espumosas,
rompen en las rocas turquesas , negras
Y las veo, descanso y las veo
Crecen peludas en el fondo
Cisnes color negro, sirenas escarlatas
Para subir en la conocida soledad
De un cuerpo acompañado de tantos y de nadie,
un cuerpo con alma de metal repujado.
Con el nombre que me distes al nacer grabado en el.
Y que conozco de tanto escucharlo.
Y que escucho de tanto conocerlo.
Al que respondo.
Como cuando espero, me respondas algún día.
Dios también existió y existe en mi memoria.
Está escrito así.
Como mi nombre.
Pajizo el trigo amarillo.
Verde el campo florido.
Y Dios multicolor.
En las hojas de mi vida sonrosadas.
Al nombre.