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Bellos enigmas se encogían en su rostro,
pequeñas gotas de rocío sobre sus ojos,
una íntima impresión, una fuerte impresión,
que habitaba en la firmeza de su corazón,
llenaban de entusiasmo intelectual,
el magnífico amanecer de su vida,
y en sus primeros tiempos, esos pasos que dio...
“A la memoria de Eduardo Abela”, cubano ilustre (1881-1965)
Dice el Bobo lo que piensa
porque no sabe pensar.
No dice el cuerdo cómo piensa
cuando no puede pensar.
¿Cuál es la diferencia?
Que el Bobo, que no las piensa,
habla lo que oye hablar;
y el cuerdo, que sí las piensa,
de Bobo no...