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Se dice que hay un dios que nos espera,
que nos cura toda pena,
se dice que aquel dolor ahora es amor,
que el error fue siempre nuestro,
se dice que en sus alturas,
no hay guerras ni enfermedades,
que no hay pecados,
ni recompensas por alabar,
se dice que allí la felicidad sobra,
que es...
Así como el hombre no pidió el amor,
y la mujer no creó el pecado,
así como el espermatozoide nace,
sin voluntad de morir,
así como el sentir fallece, con nosotros,
así como el deber escuece
en los brazos que cargan sus pesares,
así como el poder ennegrece
al que sin voluntad domina,
así...
Caballero del cielo ígneo,
de aureola galáctica,
de ignoto saber,
venga a nosotros tu reino,
de sedas infinitas,
de suelos inquebrantables,
de sendero único,
líbranos de toda divinidad,
ya que es el sol el que nos quema,
quiebra las banderas del ocaso,
de suelos, caminantes,
de desnuda...
Retorciéndose
mi razón es el corazón de mis sueños,
su perdida sensación es mi muerte,
susurrando entre gritos quebrados,
el amor no cura el hambre,
instantes y enjambre,
colección de estrellas,
el cielo, es templo maldito,
los infiernos son cuento y mitos,
cuando la historia no se repite...
No se le entiende,
al final, entre días,
nuestro final son noches,
noches últimas y personales,
tan profundas
que iluminan en su último intento,
anhelando que su brillo sea eterno,
sueño o desvelo,
fluimos ensimismados,
no consigas lo que aprecia tu vacío,
más apagado estarás,
por tu silencio...
Una palabra que ofusca a la razón,
porque nuestra querida ilusión
bajo los límites de la realidad
ni se puede soñar,
este es el vacío que me lleva
a contemplar al miedo,
la sacra daga del pecado interno,
ese error que corrompe al corazón,
esa razón para ofuscar toda vida,
oscurecer...
La gravedad que asciende,
quiebra los límites del tiempo,
las leyes de la finitud,
los pasos de algún dios perdido,
ahora con destino,
rectitud que ensambla
los quehaceres de la divina materia,
somos ojos y negrura,
almas y locura,
somos la espesura hecha tiempo,
firmamento hecho sueño...
Se detuvo,
con una pausa que se come al aire,
aún con la avaricia de tragarme el mundo,
tiembla mi pecho aún con firmeza,
con una fuerza que no se mide,
porque se siente en el misterio
de esa duda que refleja mi alma,
y en el alma se quisiera curar,
un problema que elude al tiempo...
Suburbios de otra vida,
umbral de calma y contención,
tensión es la sensación de mi tiempo,
converge cada segundo al ataúd,
de una vida pausada
que tendré que abandonar,
diversidad de recuerdos
que atraviesan las almas,
cauces etéreos,
cientos de intentos
por olvidar lo recordado,
será...
La razón es un sueño
para los que la buscan,
sueños de razón,
¿son advertencias del cielo,
o una desilusión real?,
buscamos no ahogarnos,
en mares de agonía,
de consuelos y problemas,
buscamos lo inherente al alma,
personificamos la imaginación,
pero no somos transparencia,
somos lo que...
Separando cuerpo y mente,
dividiendo las ventanas del alma,
alimentando al oleaje espiritual,
neuronales disidencias incesantes,
se derrite crepitando,
el blanco estupor de la consciencia,
observamos entre instantes,
recónditos pensamientos materializados,
voluble surrealismo,
caos...
Me encontraba
acechando a mi sentido común,
bajando de las escaleras del cielo,
con mas dudas que pocas certezas,
me encontraba abatido,
por lo incontrolable,
por el veneno del tiempo,
¿que destino logra liberarnos del reloj?
un designio humano,
así como un invento preciado,
preciso...
En mis laureles descansa su alma,
indómita,
danza la libertad noctambula,
pero muriendo en cada sueño,
aquella tristeza de la lluvia,
parece que cada gota
cae en el lugar indicado,
el mar en calma,
la niebla esquiva,
plausible mortuoreidad,
admirada por dioses sin corazón,
parece que...
Creer por un temor inalterable,
agraciados por cada ignorante razón,
que como el viento,
nos lleva hacia un tremulo futuro
nuestra hastiada voluntad,
nadie conoce sus quebrantos,
últimos suspiros,
detrás del consuelo,
de esos llantos
impregnados de impotencia
que solo escuchamos en nuestros...
Distenderse en el espacio,
intentando alcanzar cada sueño estelar,
estirando la gravedad de los astros,
alargando la órbita de un aciago futuro,
aunque duela,
la providencia brilla por su ausencia,
en nuestro pecho, el ardor palpable,
una brisa tan gentil nos ofrece contención
en los...
Descendiendo desde el ocaso,
con la templanza que sangramos al exclamar,
porque no hay cielo que nos calme,
bajo los umbrales de una tarde derrochada
entre cauces siderales
que alimentan a cada sombra de este edén,
perdidas entre suspenso y agonía,
le cantan a una vida oscurecida,
simpleza...
ventanas que me observan,
siendo sabio conocedor del horror
que escondemos apesadumbrados,
el suspiro lumínico
de nuestros espejos rotos,
ventanas del alma,
de un sueño sin dueño,
quebrando el firmamento
de nuestros anhelos perdidos,
estrellas que se mecen en la negrura,
espacio,
que es...
Contemplo el semblante de un cielo dormido,
cielo compungido por la noche,
esa que muchas veces
nos da de probar de su eternidad,
una eternidad tan vasta como el mismo universo,
una eternidad efímera, pero intensa,
melancolía que subyace en toda una vida,
irradiando una sabiduría justa...
Y nos desprendemos
como plumas de un temor sereno,
aún condicionado,
alas trascendentales
que limpian los senderos del destino,
barren nuestros cuerpos,
como hojas en el viento somos olvidados,
el semblante que nunca fenece,
huellas de un mundo perdido,
somos autores de esta contradicción...
Penumbras a cada paso,
se hunden en las profundidades
de un universo hueco, pero imponente,
terco vendaval del tiempo aún impotente,
porque la crudeza del vacío nunca miente,
los milenios se deshacen en su olvido,
cada vez mas lejos de la razón,
porque no hay motivo que cambie,
la muerte...
Entendiendo el deseo,
frágil condición de un recelo escondido,
panorama de una ciega necesidad,
caminamos con cada latido,
sintiendo la impotente senectud
por un presente intrincado,
el tiempo guarda sus verdades,
su avaricia,
tempestades de edades condenadas,
impulsos que trepidan ante la...
Evocando entre anocheceres
la pasividad que reside
mas allá del cielo y sus limites,
exhaustos,
anhelando que nuestro pecho
apacigüe este escozor furibundo
con el latir aun comedido
de nuestra incuestionable compasión,
mundo que silencia la melancolía,
apreciando la inocencia de la valentía,
el...
Enfebrecido entre vientos,
sobrevolando la fatiga y la senectud
de una tierra condicionada
a una paz que reclama toda muerte,
sepulcro de dioses abnegados,
indagando sobre penurias existenciales,
entre horizontes inalcanzables,
impartiendo limites horizontales
que nos jalan junto a la gravedad...