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Adiestrado trazo por tus soberanas líneas, socorro fiel para ahuyentar mi huida placentera. Gracias a esa sensación de libertad brindada en esta solitaria realidad que me ha parido, puedo describir mi existencia como un habitáculo omnisciente y llamarte el digno escribano en mi juicio final...
Luna inmortal
atrapas mi lengua,
siento una soledad
en la extremidades
una fantasía, invade
a la medianoche
la ausencia de cordura
entre las cejas
de la habitación
sucumbe
a la muerte viviente
en letras malditas.