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Al levantarme
me irrumpe la insipidez
de mis párpados.
Mis ojos tambalean,
alrededor de las mejillas.
Estas ojeras
son péndulos
que se desvían
por cauces inmemoriales
y agitados.
Estas ojeras se opacan,
reaparecen y reverdecen
en un cansancio incurable.
Cuando el anhelo padece ante la delgada colina, puntiaguda y abstracta, desaparece hasta quedar en cimientos suspendidos en una leve aspiración.
Cuando el anhelo se disipa, el débil amparo se escabulle por las tinieblas oblicuas y rendidas en la mansedumbre permanente.
Cuando el anhelo se...
Inicia un nuevo día,
aunque se parezca a los que ya pasamos,
más grises y esclavos,
seremos piedras en el camino,
seremos sendero de sangre,
porque somos caminantes,
de obligación lacerante,
aún con tantas metas cumplidas,
el hambre sigue siendo injusto,
por querer justicia
en una injusticia...