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Era del crimen prefacio
un cagalindes marido
con un cate desabrido
y un asombroso palacio;
una esposa de topacio
cuyo rubio tornó fuego;
y la del marido ciego
que de paso era mucama.
El cuento empezó en la cama
cual pecado veraniego.
Y a hablarnos de sus secretos
llegó un señor misterioso
con más pinta de chismoso
que mis amigos paletos.
Él nos dio datos concretos
sobre el juego "metesaca"
para aliviar la resaca
de nuestro terco patrón,
auspiciado por Ramón
en su cómoda butaca.
Tal y como lo dice, interminable. No creo que dejen de existir nunca los versos de amor mientras se ame, ni se deje de amar mientras se viva, y la vida es el fruto de... bueno, algo interminable. Un placer leer y ser leído.
Saludos para usted también.
Will
Vivo cerca del espacio,
aunque siempre lo veo
lejos.
Aquí los sueños se estremecen y diluyen
en un gran espejo del tamaño del espacio,
color noche,
puesto en el suelo.
Las personas aquí solo miran hacia abajo
y caminan orgullosas.
A veces miro arriba,
solo a veces,
hasta que me duele el cuello
y...