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Allah no nos dejó, El navegó hasta hallar la tierra.
Mamá tengo por fin el primer sueldo que enviarte;
aquí todo es bastante caro y el trabajo parte
riñón de sol a sol sobre andamio que me aterra.
Mamá no dejaré de rezar por mis hermanos.
Yo sé que enseñaras no olvidar a Abdelaziz,
Y tú...
Mamá, ya amaneció el sexto día que mal flotamos,
quedó el barco a merced de los vientos, sin motores.
Estamos faltos de agua en la boca, y por horrores
alrededor nos sobra, no saben si llegamos.
Mamá, no despertó hoy un muchacho que hice de amigo,
durmió apretado a mí, yo sentí que se...
No estoy tan seguro de eso Maramín. A lo largo de la historia siempre han sido las individualidades de grandes hombres y mujeres las que han cambiado el devenir de las cosas. En cualquier caso, un drama en el que demasiada gente mira para otro lado. Abrazos.
Mamá, cuando me leas, estaré ya de camino,
que tu sabes muy bien que no se de despedidas.
Lloré tanto a papá que olvidé las cuatro vidas
recién puestas a andar con tan incierto destino.
Hassan, muy mala edad de entender que el héroe a muerto,
Dalal y Zahia, ¡tan chicas!, ¿Quién les...
El mayor placer de un poeta considero que es ser leído. Si además recibe comentarios venidos de poetas como tu, creo que el objetivo del poema está mas que conseguido. Muchas gracias amigo Paco. Un abrazo.
Me das para beber de tu néctar adictivo,
dibujas un abril sobre agosto extenuado,
permutas con tu luz el color de lo enlutado
y vas excarcelando mi sueño cautivo.
Yo, náufrago de mi tempestad, bogo sin rumbo
fijado hasta varar en la playa de tu pecho,
y como de tus besos, y calmo sobre...
Una luna blanca amansa la negrura
infinita de la noche silenciosa,
una luna blanca, abruma de tan pura:
faro insomne de mi mente ociosa.
Delata mis sombras su blancura fogosa,
no hallo escondite a mi amargura,
y en su blancura mi mano perezosa
hace trazos de un verso que se fractura...
Todavía a veces, entre las sombras tempranas
en las que el sol alarga lánguidas siluetas,
la danza de su pelo la dibuja el viento
sobre el asfalto, y se enreda en mis pasos.
Todavía, las tardes de lectura desinquieta,
escucho mis versos rotos temblando en su voz,
meciéndose sobre su...