Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Todavía juegan los ciegos.
Van y vienen
como columpios que la vida no detiene.
Mecen un pulso de sombras
mientras la noche
les devuelve un rostro
que nunca terminan de mirar.
En el espejo del ser,
el tiempo guarda silencio.
Algo cede
bajo la costra del hábito.
No es la luz lo que despierta:
es...
El suelo es un mapa que la luz escribe con retraso.
No es la sombra lo que avanza,
sino una costura oblicua
con la que los árboles intentan retener la tarde.
Hay una simetría de naufragio en el cemento:
a un lado, el refugio, la memoria espesa de las copas;
al otro, la intemperie vertical de...
No nos unía el milagro de lo que permanece intacto,
sino la cicatriz que brillaba bajo el tendido eléctrico.
Éramos dos callejones que el suburbio ha abandonado,
coincidiendo en el suelo,
juntando los pedazos con una paciencia de náufragos.
Amarte no era evitar la caída,
era aprender a...
Al calificar tu amor como "inmadurez", le otorgas una honestidad brutal No es un amor calculado ni perfecto; es impulsivo, crudo y joven, lo que lo hace mucho más real y humano. Un gusto leerte. Saludos cordiales.
No te amo con la urgencia del relámpago,
ese fulgor que arde
y se consume en su propia prisa.
Te amo con la paciencia de la raíz,
que avanza en la oscuridad
sin pedir aplausos,
sin saber del cielo,
donde el tiempo no pasa:
se acomoda.
Eres el lugar exacto
donde mi sombra descansa,
la breve...
El cielo ha decidido despojarse de su peso,
y el asfalto, ese espejo negro y herido,
bebe la luz del semáforo como un vino amargo
que se derrama en el cauce de los pasos perdidos.
Hay un árbol que custodia el silencio del agua,
un gigante de sombra que no teme al naufragio,
mientras el viento...
El amor no estaba allí antes de mirarlo.
Existía en superposición:
era y no era,
dulce y cuchillo,
ausencia y peso exacto de tu mano.
Cuando lo observé,
colapsó.
Se volvió esto:
una partícula que eligió ser dolor
en el instante preciso
en que mi mirada la fijó.
No hay eternidad.
Solo dos...