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Vístete de lluvia
en la quietud orgánica de la tarde,
del viento de nuestra poesía,
y de estos cantos de tierra.
Inunda de clorofila el mármol gris;
cuelga un hilo de cada estrella para acercar el cielo
y recuperar aquellos entrañables globos
que escaparon en nuestra infancia.
Libera esos...
Llega sigilosa el agua de la noche,
el viejo del costal púrpura
sopla su caracol sin tiempo;
cae la endurecida costra del alma.
¿A dónde se fue la choza que olía a milpa?
¿A dónde las mariposas que incendiaban los girasoles?
Yo me fui de la infancia demasiado aprisa,
como cervatillo...
La tierra
procrea soldaditos de barro
pero un día creció el olvido
la ceguera
el odio en la mano
que estrangula
que saquea
que apuñala su corazón
pero ella seguirá
guardándonos ahí
de ésto hablarán las canciones