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¡Muchísimas gracias por la valoración que le ha dado a mi poema..! Le cuento que nació a partir de un mal momento que estaba atravesando mi esposo y que desde luego le fue dedicado especialmente.
Cada mañana me vestiré de sol
y jugaré sin prisa enrulando tus pestañas.
Cada mañana me bañaré de luz
para encender tu alma apagada.
Cada mañana al despertar, seré una flor
que perfume tu almohada solitaria.
Y serás Ulises buscando su sirena azul
perdida en la espuma de tu cama.
Ven...
¡Muchísimas gracias..! Me halaga recibir esta apreciación y que realmente te haya gustado y disfrutado leerme. Apenas pueda voy a publicar otros temas de mi autoría. Mi saludo cordial desde Buenos Aires
Soy...
millones de hombres
que esperan tu llegada.
Estoy...
privado de la libertad
entre rejas de odio y guadañas.
Me siento...
caudillo del silencio
que me oprime y daña.
Tengo...
la juventud envejecida
y hambre de democracia.
¿Sabes, quién soy?
¡Soy tu pueblo!
El que espera...
Necesito la energía de tu abrazo,
la cantidad de besos al despedirte,
el calor suave de tus manos,
el verde cristalino de tus ojos
que hablaban de un cielo
y un Dios eterno abriéndote el regazo.
Si estuvieras hoy conmigo
no sabrías que te extraño.
Que me faltas cada día
y que a solas...
Necesito la energía de tu abrazo,
la cantidad de besos al despedirte,
el calor suave de tus manos,
el verde cristalino de tus ojos
que hablaban de un cielo
y un Dios eterno abriéndote el regazo.
Si estuvieras hoy conmigo
no sabrías que te extraño.
Que me faltas cada día
y que a solas...
Hermoso Ricardo..! Me retrotrajo a mi infancia cuando visitaba la casa de mi abuela paterna. Su patio estaba colmado de helechos...a partir de allí y hasta hoy, entrando ya en mi tercera edad, los helechos son los reyes de la tribu en mi casa.
Como duele patria mia
verte desangrada en manos
de los poderosos.
Como duele patria mia
verte arrodillada y humillada
llorando por nosotros.
Por cada niño con hambre
por cada anciano que llora
por cada joven sin sueños
veo la angustia en tu aurora.
Te han herido el alma
¡Ay, patria...