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La poesía perfecta no está escrita.
Habrá algunas palabras.
Varias metáforas.
Unos puntos y algunas comas.
Es tan…
Será tan…
En su vacío de existencia no tiene ni tema ni sentido.
Pero lo contiene todo.
Estoy/estaré escribiendo lo que aún no he escrito.
Belleza sin nombre ni estilo.
Un poema...
Así se define el Kraken.
Sentada en el suelo, te miro y te miro hasta que duele.
En parte desconocida.
Te he visto llorar y dicen que disfrutas de la vida.
Reflejo en la niebla, no quiero recordar quién fui.
Ni tú debes saberlo.
La creación y la muerte.
El Kraken.
El velo insensible del tiempo...
Burlón.
El individuo se presentaba con esa corbata de nudo de mariposa.
Ridículo don nadie de la navidad, siempre regalando sus palabras dulces y pegajosas.
Con esas lentes redondas y opacas y los guantes brillantes, de cuero engrasado y aceitoso.
Se veía su deseo de pasar desapercibido por ser...
Mendigo.
A veces al amanecer, en esos pocos minutos donde se llega a soñar una vida,
escribo el poema perfecto.
Surgen las palabras una tras una,
concordando en armonía y musicalidad.
Casi profético se va desgranando rítmicamente en la belleza de las ideas.
Pero el despertar borra la sazón de...
Morenita.
Sal de mi cabeza.
Estás seria, así tostada como recién salida del horno.
Sonríes engañando como un niño.
Sabes.
Tú sabes.
Morenita de azúcar y canela,
de piel de sol y color de noche.
De todos los colores que pasan por tus pupilas.
No puede ser que no te des cuenta.
Se nace así, tan...
Mi pequeña india.
Mi pequeña india, cuando giras pareces desnuda.
Te miro y te pones nerviosa.
Tu sonrisa con aire triste que se esconde.
Que belleza.
Por eso eres así.
El piano esperando.
Teclas llorando por verte bailar.
Pequeña de porcelana negra, así de frágil en tus sombras.
Pero cuando...
A Ciegas.
Te buscare a ciegas.
Como a la poesía.
Como a la danza.
Como al amor olvidado en el tiempo.
Caeré al vacío otra vez como siempre he caído.
Tendré que pegarme una vez más.
Como el jarrón que se rompió mil veces.
¿Pero porque no morir otra vez?
Te buscaré entre las sombras...
La Princesa de los Andes.
Del estado sólido, el universo conocido miró hacia abajo,
al pie de las montañas colosales.
La princesa de los andes.
Sus palmas blancas, las manos morenas.
Lágrimas que rompen ese jarrón caído, al que moriré pegando.
Y creí debía andar solo.
Aún lo creo.
El...