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Quebradizo e inestable es el espíritu humano…
Vulnerables, como un frágil pliego de papel reseco…
En una sociedad donde todo es comida rápida variada...
¡Cultura de la gratificación instantánea!
Desesperanza como lema ante cualquier adversidad...
Amores de usar y tirar...
Conocimiento en...
El viaje, mi entrada al otro mundo.
El salto al vacío...
¡Anunciado fue por el búho!
Desorientado, extraviado, errante, ¡abatido!
Me encontraba en un oscuro e invernal bosque, ¡perdido!
En la entrada del mismo,
había un cartel en el cual estaba inscrito:
“Temet Nosce”.
Caminé por su frío...
Si pudiera volver a ser dueño de tu corazón solo durante un día…
Te demostraría, ¡que no existe causa perdida!
¿Acaso no me crees?
No me gusta que seas tan cruel…
Solo puedo decirte que...
Eres un jardín lleno de flores y serpientes.
¡Un paraíso plagado de trampas!
Eres la manzana que...
El final está más cerca que nunca.
Los clarines finales entonan su fatídica melodía.
Las trompetas de la debacle dispersan
sus ecos por los cuatro rincones de la Tierra.
Heimdall hace sonar su gigantesco cuerno Gjallarhorn,
la llamada que convoca a dioses y a fuerzas del caos al último...
Hoy, es mi Sagrado Analema.
La Muerte, con su hoz segadora de almas,
¡cada vez más cerca!
El Jinete Pálido, La dama de Negro, La Parca... ¡acecha!
¡Karonte, impaciente, me espera en su sombría barca!
¡A la espera de que le de una dorada moneda!
Más aún, ¡me queda mucho potencial por...
Sentado en la mesa de una terraza...
La miel se extingue en el café...
Como una gota de agua que en el océano se disuelve…
Esperando que nuestras miradas se crucen…
En el estómago, ¡una sensación indescriptible!
¡Me envuelve!
¡Mírame!
¡La Eternidad contemplaré!
Me voy acercando a ti...
¿Somos dueños de nuestro propio destino,
o simplemente un mero capricho de los dioses?
¡Pobres de nosotros!
Unos desgraciados títeres somos...¡de sus designios!
Hombre, Super-Hombre, Semi-Dios, Dios…
Ellos no quieren aspirantes al Olimpo…
El Ser Humano no merece comer del Fruto Prohibido…...
Me pierdo en la atrevida espesura de tu largo
y sedoso cabello rojizo artificioso…
La Eternidad Trenzada que me suscita,
me arrebata, ¡Mi Cora agita!
En mi pechito, ¡patadas pega!
¿Cómo podré ignorarlo más,
Mi Querida Reina de Ojos Negro Obsidiana?
Trepo por ella hasta llegar a tu alcoba…...
Días turbulentos en el Reino de la Soledad…
¡En el horizonte, se divisa una terrible tempestad!
En una pequeña barca...
¡de madera vieja y pútrida!
¡Con remos partidos y medio Mar encima...!
¡El Rugido del Océano golpea la desdichada,
como si por ello les pagaran!
Aturdido y sin rumbo,
con mi...