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Vas por el pasillo
al sitio de fumadores:
te sigo.
Encendemos un cigarrillo
y fumamos sin hablar.
Tu silencio se me hace incómodo,
e t e r n o.
Lo aprovecho
y pienso cosas de vos,
cosas que no me atrevo a decir
en este momento tenso.
A dos metros de mí...
Desabrochaste mi pantalón mirándome a los ojos
y te mordías el labio inferior de la boca.
Desde la cama, miré hacia la ventana
(que estaba abierta)
y cerré los ojos esperando la sentencia,
sabiendo que había testigos en el balcón de enfrente
y me negué a darte esa información.
Salté de la cama a las 4 de la madrugada
y aquí estoy
En la ruta desierta y fuertemente iluminada,
como fantasmal diría yo.
Pasó un auto amarillo como un jumbo al este
y se pierde en unos segundos no más. Un puntito.
En la casa (a 20 metros de la ruta) todos duermen,
menos Baco que lo siento...
En el intento de alcanzar el sosiego
y hundirme en la almohada placidamente,
me sobresalto con imágenes vertiginosas
como una película de escenas violentas
24 pinchazos por segundo (o algo así)
y aparece esa ansiedad que carcome los...
El desacierto estaba en las reglas.
No hay trampa aquí.
Pero nadie me habló de los pensamientos que me perturban,
ni que podía descalificar por falta de incoherencia.
Mejor cierro este archivo
antes de que sea tarde
para huir ileso.