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Reina Roja de mi alma,
si supieras lo que doy por ti.
Que te encuentro en cada pena,
como mancha silenciosa de mi paso,
siempre errado,
hacia la verdad.
Me disperso cuando te vas;
oh Reina Roja, ¡mira tu luz!
Que sin ella no vivo y me vuelvo tierra.
Que sin ella no vivo y me vuelvo piedra...