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Treinta y tres años después
todavía eran las seis.
Aflojé el broche mariposa
y cayó el atardecer
en la galaxia de cartón gris
olvidada en mi banco
¿segunda fila? de tercer grado.
NATALIA DOÑATE
Los cerebros empañados no se arreglan con colirio. El rosal de la entrada debió de abrir su regalo fucsia ayer, a la sombra. Veo pasar el envoltorio arrugado, rodando sobre el viento. La corona virgen, aunque oxidada, todavía se aferra a la esperanza de un florero.
En este lado del paraíso...
Podría habernos escrito tal y como estábamos ahora.
Desde un futuro libre del peso de la incertidumbre, devoro una manzana hasta el hueso. Su interior sabe a tierra y podredumbre. De haber registrado el ayer, hoy sería como si te estuviera viendo. Con andar sigiloso te acercás al gato de tu...
Hola Pedro, muchas gracias por tus conmovedoras palabras :) Por suerte se trata de barreras naturales en mi caso; un hijo que se está haciendo adulto. Saludos y que tengas un lindo día.