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Aquella noche de cielo empantanado en la que nos vimos por primera vez, el viento helado fustigaba nuestros rostros, y la llovizna humedeciéndonos, con serenidad nos envolvió en un primer abrazo compartido con el universo.
Sirenas nocturnas, los alaridos de una indiferente ciudad caótica...
Empujo y arrastro sin animos a la vida cansada, por los confusos pasadizos del intangible éter, o acaso ella me arrastra a mí hacia este Insaciable vacío voraz que me sojuzga. Entumecido cuerpo dentro del cuerpo, inconexas arterias rasgadas. Sutil y precaria manifestación de lo sagrado en los...
Arrojado a los brazos del desierto que todo lo calcina y a la inclemencia de los cielos lejanos. Sintiéndome Ajeno a esta existencia tan mía y única. Voy a reciclarme para seguir aquí. Arrojar la vida que fue arrojada, nuevamente, y resurgir. Levantarme de entre los escombros de mi propio ser...
Ellos se vuelven meras reflexiones de mi ser, y cuando yo me desprecio, sus rostros se tornan en odio. Y cuando yo me siento optimista, veo en sus ojos esperanzadoras señales. Y cuando la indiferencia me hiela la sangre, ellos simplemente carecen de rostro. ¿Quiénes son ellos? ¿Acaso...
Arrójate desde el borde de la noche
hacia mis brazos como trampas.
Siente mi rabia sincera,
déjala entrar en ti lentamente,
penetrar cual cálido puñal.
Despójate del último ápice de dignidad,
Saboréa de a poco el veneno, sin tragar.
Resiste el severo roce de las sombras
sobre tu frágil cuerpo...
Mi madre compraba víveres en el supermercado de los chinos. Yo disfrutaba de viajar cómodamente por los pasillos en su carrito, arrodillado entre el jabón en polvo y la leche descremada. Al llegar a la góndola de las verduras, detuvimos nuestra marcha y ella se dispuso a seleccionar los...
Los astros incandescentes arrojan fuego y luz sobre el espacio, pero finalmente son devorados por la espesa oscuridad que los rodea. Y somos nosotros pequeñas chispas de esos monstruos, en un serpentear descontrolado...nuestra vida. Desde la luz de lo sagrado, hacia la profana oscuridad del...
Lentamente, Peldaño a peldaño,
desciendo hacía los tenebrosos aposentos del monstruo.
Acudo a su llamado bestial, me entrego a su apetito voraz.
Nocturnas flores del miedo perfuman el aire estancado.
Oigo ecos lejanos, débiles estertores de un mundo herido.
Siento la cólera infértil de...
Sombríos ecos fatídicos.
Sin sabor a eternidad.
Soplo de vientos inertes.
Encono sin rostro.
Esperanza enjaulada.
Encontrarte en mí.
Cruda inocencia de perla.
Centelleo de fuego ajeno.
Canto de cielos claros.
Opresiva noche perpetua.
Oscilante condena inexorable.
Ofuscando el...
Silencio frío
De espinas que hieren,
Me abro a ti.
Tierno rocío
Que invitas a vivir.
Blanca soledad.
Llora el cielo
Sobre mi cuerpo tan gris.
Encuentro la paz.
Soy puro vuelo
Dentro de esta carne
Que se marchita.
Fugaces flores
De oníricas brumas.
Adornan mi ser.
Sol de otoño
Tibio...
Cuantas lluvias y cuantas heladas han caído y seguirán cayendo, en aquellos lugares sagrados, por los cuales nosotros, efímeros mortales, vivimos. Cuantos otros seres pisaran nuestras huellas sin siquiera notarlo. Cuantas historias de amor tendrán lugar donde nuestras pasiones alguna vez han...
Camino bajo un tibio sol de otoño, en el perpetuo atardecer de la melancolía. Efusivo y sutil estribillo de hojas secas bajo mis pies. Por momentos todo está aquí eternamente
Una fría tarde de invierno, Aimè decidió salir a caminar por el bosque cercano a la casa donde vivía con su madre desde que tenía uso de razón. Aquel tenebroso bosque al que tanto debía temer, aquel plagado de peligros. Toda su infancia, la niña había escuchado a su madre enumerar los horrores...
Dentro de mi pecho hay un bosque,
que ha comenzado a incendiarse.
Las misteriosas aves que allí moran,
desesperadas intentan escaparse.
Aletean contra mis entrañas rosadas,
lacerándolas dolorosamente,
desgarrándolas con ahínco.
Las siento morir en mí,
caer abatidas, pesadas
Y...
Que nos toquen solemnes días grises, en el que nos encontremos el uno al otro, en el reflejo de cada charco.
Que nos llueva la vida sobre el alma cansada, y en cada gota haya reminiscencias del amor que nos tuvimos.
Que en el dulce beso de los recuerdos, sintamos el sabor de nuestros labios...