Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
¡Adiós!
De certeza derramó
impasibles letras sobre mí,
inamovibles
corrieron despavoridas
sin un mañana próximo
entre mis manos,
espejismos de falsedades,
fantasmas del engaño,
universos
entre mis manos.
Y exclamó con voz rota,
un por qué de sobresalto
con el último hálito
de inocencia...
Todavía.
Entre párpados desmayados
mi pensar inquieta,
entre grietas tus grietas
gritas en este mundo de mudos.
Despierto.
Se perfila en silencio entre ruidos.
La miel que baña su mirada
suscitaba cada sueño derruido,
historias de puntos suspensivos,
protagonista de mi novela callada.
¡Y que...
Hay que luchar por salir, hay que luchar por salir, hay que luchar tanto que por eso estamos encerrados aquí sin poder salir, coleccionando dolor, dosificando cada muestra de hastío para alimentar nuestra pluma. Gracias Marlene.