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No hay palabras que abarquen el abismo,
ni versos que traduzcan este sismo.
El eco de mi alma, muda y vacía,
se rompe en el borde de la poesía.
No hay rima que embone con mi lamento,
ni métrica que encaje en mi tormento.
Las sílabas tiemblan, los ritmos fallan,
las musas callan y las notas...
Si algún día no me quieres,
si en tus ojos se apaga mi reflejo,
no temas herir mis mares,
que el amor, aunque duele, es espejo.
Si algún día no me nombras,
y el silencio se adueña de tu voz,
sabré que las estrellas también caen,
y que el tiempo nos separa sin adiós.
Si algún día no me buscas...
Desciendo como la brisa
que en la noche va callando,
mi boca enciende tu fuego,
mi lengua dibuja el trazo.
Tus gemidos, suaves notas,
en el aire van flotando,
y en los pliegues de tu cuerpo
mi deseo va soñando.
Cada pliegue es un secreto,
cada suspiro, un reclamo,
y en el calor de tus muslos...
Tus versos nacen de un rincón divino,
donde el alma danza con suavidad,
cada palabra, un trazo genuino,
pintando estrellas de eternidad.
Tus letras fluyen como un río sereno,
que arrastra sueños hacia el querer,
y en cada rima descubro el terreno
donde mi alma se quiere perder.
Escribes con...
Bajo la luna mi alma clama,
por el calor que tu amor derrama.
En la distancia, tan incierto,
me pierdo solo, sin saber cierto.
Si en tus suspiros hay fuego ardiente,
o es el olvido quien me presiente.
Camino solo entre la duda,
soñando amores que el tiempo muda.
Mis pensamientos, de ti...
Te doy mi tiempo, cada suspiro,
la esencia oculta de mi latir;
en cada instante quiero vivir
si en tu mirar yo hallo un respiro.
Es mi tesoro, mi único bien,
si es a tu lado, siempre seré quien.
Pensé que era solo un juego,
llamarle “esposa” al pasar,
mas no quería ofender ni engañar,
fue un desliz, nada nuevo.
Pero justo al verte, me quemo,
tu mirada fue un puñal,
no supe explicar el mal
que causé con mi broma al viento,
si supieras que solo intento
robarte un suspiro, al final...
En mi pecho un suspiro se extiende,
como brisa de mares lejanos,
que me llama en las noches de sueño,
a los campos de tierra y de mano.
Es el eco de un puerto silente,
es la voz de un rincón que he dejado.
Bajo cielos de estrellas distantes,
donde el viento murmura añoranza,
cubro el pecho de...
Te miro desde la sombra,
mujer de mi tentación;
tu distancia me desvela,
y en ella arde mi pasión.
Cada rechazo me hiere,
cada adiós duele en mi ser;
pero mi noble latido
aprende a quererte bien.
Temo ser carga en tu senda,
temo que al amarte más,
mi afán te robe la calma
y no puedas...
De lejos te miro, sublime y serena,
tan alta, tan bella, cual astro fugaz;
en tus ojos guardas un sueño que ordena
que solo lo digno te puede alcanzar.
Eres un misterio de fuerza y orgullo,
un reto esculpido en la sombra y la luz;
y yo, tan humilde, a tu amor no arrullo,
temblando en el eco de...
Cómo olvidar tus delicias,
tu frescura, tus olores;
y el resonar de los tambores
de aquel choque de caderas.
Cómo olvidar las condenas
que tu cuerpo altamente gozaba,
mientras el soldado atravesaba
su espada contra tus venas.
Cómo romper el silencio
de esa muerte repentina,
que empezaron con...