Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
No quiero rosas, si no llevan espinas
en las que pincharme para hacer brotar roja sangre.
Hay personas que tienen miedo a las alturas,
quizá por eso pasen su vida de rodillas,
mientras otros alzan la cabeza,
divisan otras tierras, apuestan, arriesgan.
Algunos la prueban y acaban colgados,
otros...
Puede que suene raro,
pero lo que mas me gustaba de ti
era tu olor.
No era como esos perfumes,
que te transportan a otros países,
dicen, y dejan tu cartera vacía.
Este me transportaba a otros mundos,
mundos donde nada importa,
solo tú, tus ojos, tu cuerpo, tu olor.
No, no era ningún perfume...
Seguro de poco,
palpo la pared a oscuras
para no caerme
cuando el frío es tal que
deja de fluir la sangre
por las venas,
por las penas,
con mis codos rotos,
rojos de sangre,
sangre oscura
de gente con el alma oscura
que me cruzo en el pasillo
a oscuras.
Con caras deformadas
por sonrisas forzadas...