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MUNDILLO
En los paisajes de la música y el sonido
mi esmero se recuesta
todo un universo… ¡no sé!,
como más que una floresta madre
bailando como aquella conjunción de Belén.
Si me tocara como el agua en la cara
como la brisa que vacila en el bochorno.
A pesar de..., y con todo me lo cuentan...
¡OH, HIJO! ¡OH, MI OBRA!
¡Oh, hijo! ¡Oh, mi obra!
Te marchaste.
Me dejaste en desolación,
no sé dónde habrás ido.
¿Por qué tuve que olvidarme de ti?
¿Cómo pude abandonarte?
¡Dolor! ¡Dolor!
Una daga en el corazón se me ha puesto;
ni siquiera una imagen quedó de tus tramas,
ni el rumor de...
¡Ay esta mi vida!
que se suicida en la carne
que desea la fuerza del dormir para siempre
que arrogarse quisiera por donde nada vive.
A dondequiera se fatiga mi alma…
y se arranca de mí, el reflejo de una sonrisa santa.
Me parece toda una amenaza el aliento de cada día
y el rostro de una...
Tanto escribió don Pablo; tantas páginas cuentan sus memorias de esta nuestra tierra; donde el cariño está preso desde la frontera, y el verde entero palpita frescura y amabilidad. Somos de una tierra fría poeta, de una tierra fría como la escarcha lechosa, como las manos de la amada en un día...
Me atraviesa como lanzas de hierro
la voz de quien me ama,
estremece a mi espíritu viajero
que sueña su regazo.
¡Oh, tú viento...! ¡tú Espíritu…! ¡tú Dios…!
ha sido por tu gracia moldeada mi vida,
me sacias de dones que adornan mi ser;
me has llamado tu hijo, que extraño poeta.
¡Jamás podría ser...
I
Si pudiera de ti decir, o de ti exclamar; mas mi Chile, yo solo poder escribir:
de la quietud de tus doradas pampas, de tu mar y de tus ríos patria de vida, tierra de Neruda; de la frescura bien vestida sobre tu cordillera, con cánticos de lluvias que pintan cascadas en las alturas ¡mi...
Si de entre todas fiera chilena, fuiste con tu música, una armonía de letras; jardinera de compuesta dulzura, aquella que por senderos de soledad a veces paseaba, y plantando versos afloraba los vivos sentimientos; de dicha o de tristeza que un corazón dejaba.
"Cinco dolores sin tu paloma, pero...
Un alma se mide por la grandeza de su amor ¿De qué otra manera evaluar en el corazón, una belleza que invisible se presenta; sino de aquella que ama?
El valor y la excelencia en un alma es cuando rebosa de amor, la hace encantadora, afectuosa y recoge amigos, como cual niño recoge con sus manos...
Cuando llovizna y el viento
se sueltan a bailar una pieza
¡Todo se enmudece!
¡agoniza el madero hasta un punto…!
y luego los tejados sangrantes
sostienen una miríada de pétalos de astilla.
¡El bramido es inconsolable!
¡y más en el fondo de lo obscuro!
No quiere el cara de gallo abrir los ojos...
Muy de repente, vivo o cansado
cuelgan de mí melancolías,
y escenas indeseadas rumorean a mis entendederas;
imposible no fatigarme de un color gris.
Entonces hacer movimientos
en el rastro con el corazón agitado
y llegar a hincarme una y otra vez, ¡más una!
¡es despierto con ganas!
Sospecho muy...
¡Perdón! esta tarde se me pone de pie
con el olor de la lluvia abrazada
con el solo de solos melódico.
¡Perdón! es que los cerros producen
el siempre eco de una voz ligera
que calcina neuronas, o tal vez eso
¡Darara…! ¡dara rara rara…! el abanico sopla
y no se llora en las rosas ni en las hojas...
Anoche quiso reventar el bulbo de mi sexo…
y mi hambre comía del hambre
cuando imaginaba el peso de tu sabor
la altura de tus pechos calientes.
Soy te amo, me creo te amo
y de punta a punta le suelto la rienda a la locura;
y me vuelto loco, loquísimo
sin tantos años, con mucha gana...
A él lo conozco, ¡sí, lo ubico!
hasta las uvas de sus ojos
y los días de su boca...
Puede empezar con el alma entumecida
y acabar soñando sueños.
Tiene la misma usanza;
de como come…!
de como punza recipientes con la espada de aguas.
Dice que de la manzana la carne es seda que se muerde...
Mi felicidad pega ladridos,
mi felicidad desata olas,
y es tan larga y abierta
con su risota de oreja a oreja;
y tan bella a la vez, como los cabellos de mi negra;
como sus rizados de espectáculos
¡que vuelan y vuelan!
¡Aleluya! ¡Aleluya!
con su boca inquieta y azul,
grita en los caminos...
Memorizo en tu faz los embelesos,
aquellos que sin rozarme son besos;
con el olor de la tierra mojada
¡Ayayai! mi vida como me agrada.
Tú tienes la romanza, y en tu mirada
el eco del océano mi amada,
son crónicas de bruñidas certezas;
a manzanilla, hierbas y cerezas.
Memorizo sí, tus puntos...