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Gracias a ti por leerlo, pero aún así es demasiado triste como el amor se transforma en otro sentimiento peor, llámese odio , llámese indiferencia. Sólo somos personas. Un besito.
Despierto y estoy vivo con la duda
de si acaso serás mi alma gemela
o tal vez otro alma que congela
el corazón. Mi sonrisa se reanuda
al soñarte, y al quererte mi alma vuela
donde está la verdad pura y desnuda,
lugar donde yo mismo soy mi ayuda,
y aunque tu rendición completa anhela
esta alma...
Allí, en el cementerio de elefantes,
donde acechan las sombras del pasado,
yacimiento inmoral de lo olvidado,
sin gloria, funeral de los gigantes,
descubro hoy, ayer sabía, nado
donde nunca llegaron navegantes,
en el mar del ayer, en el de antes,
lo que soy, lo que tengo, lo que he dado.
Lo que...
Las piedras en la arena son arena,
lágrimas contenidas la mortaja,
no hubo suerte ni rey en la baraja,
polvo serán los castillos y la almena.
No presume el tesoro de la alhaja,
lluvia seré y ninguno tendrá pena,
ni recuerdo ni amor, sólo condena,
en la rueda de la vida que ya baja.
Me ha robado...
Adiós, Buba, cachorro que lamiste
la bondad del destino en esta mano
que al aire hoy acaricia. Tan lejano
era el dolor a tu lado que no existe.
Cerca vive el recuerdo, tan cercano
que aun te siento en sueños, y no es triste,
descubrí que hay un Dios porque viniste,
porque en ti sí que vi algo...
He pasado por todas las edades
en tan sólo dos años de mi vida,
fui niño, y también joven sin brida,
y un anciano esquivando soledades.
Además, hombre fui, sin mancha y sin herida,
y cansado de escuchar falsas verdades,
crucé un mar a Canarias desde Gades,
maté a un yo persiguiendo una salida...
Volvió el juglar cantando y no era el mismo,
su canción esta vez incita al llanto,
su voz cascada es noche y es quebranto,
lo que brilla en sus ojos es abismo.
Canciones repetidas sin encanto,
ni actos de fe, ni fe, ni catecismo,
ni un ángel paternal, malabarismo
que más me hizo aguantar de lo...
Marcó la muerte en negro nuestra fecha,
oscureciendo el final del calendario,
negras también las páginas del diario
donde anoté del alma risa y brecha.
Muerte, que has sido siempre mi notario
y mi esposa, dulce amor, mano derecha,
señora de guadaña que cosecha
la esperanza y la guarda en el...
¡Vive Dios! Clama al cielo mi cabeza,
la razón en la punta de la espada,
que en sangre de judías tan bañada,
marcó más de mil veces su destreza.
Mató al anochecer y a la alborada,
hizo de un corazón más de una pieza,
y defiende con fervor y con dureza
lo que ordene la cabeza sonrojada.
Pido a...