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Ya no hay palabras,
ni soles ni lunas.
Ya no hay definición,
ni tiempo para la espera.
Ya no falta el pensamiento,
y a pesar, de que aun
tan poco entiendo,
siento las ganas de luchar,
por todo aquello que sueño.
Hay que ver...
Que las que no han dao
están al caer.
Tanto que ver...
como lo que es,
y deja de ser.
Hay que ser...
fuego y barro,
agua y viento,
todo a la vez.
Grito, ¡ser!
por lo que nos sobra,
por lo que nos falte,
por lo que aún
nos quede por ver...
La Vieja está sentada,
en su banco favorito.
La Vieja me miraba,
besando un buen libro.
Vieja que amanece
entre las flores del día.
Vieja que atardece
cuando las hojas del día.
Ella que anochece,
esperando un nuevo día.
El día en que el viejo
le diga:
Vente conmigo,
que yo te quiero, María.
Palabras que vienen
y que van...
Palabras que murmuran
que vuelan,
que suenan,
que se escapan.
Palabras que sobran
que molestan,
que duelen,
que no se dicen.
Palabras que se pierden
que juegan,
que se ignoran,
que se repiten...
Palabras que se escriben
que se vomitan,
que no...