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Te acaricio lentamente,
con el fin de provocarte,
porque tengo sed de amarte,
de tenerte nuevamente.
No se borran de mi mente
esos húmedos instantes,
que comparten los amantes
y son preciado tesoro.
Porque valen más que el oro,
esmeraldas y diamantes.
Carlos A
Derechos reservados.
Que mas puedo pedirle yo a mi suerte,
mi bendición fue haberte conocido,
tu me curaste cuando estaba herido,
liberando mi vida de la muerte.
Dicha y felicidad con solo verte
a mi lado tomándome la mano,
que mi dolor se me hizo tan lejano
contemplándote tan bella y sonriente...