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Me gusta cuando dices groserías
y piensas en la voz de tu cabeza;
tus dramas, tus enojos, tu tristeza;
también tus estaciones y tus días.
A veces -te lo digo con franqueza-,
te pienso entre tu siesta vespertina,
y luego, ya despierta, me fascina
pensar que siempre hueles a cereza.
Yo soy el...
Anoche vi tus pupilas
y pude verte en el mar
con tu mística'e sirena
y su belleza inmortal.
La espuma estaba tan blanca
como tu piel tan real
-aquella del roce eterno,
la misma de nívea paz-.
Cuando subió la marea
sólo te quise abrazar
para entregarte mi alma
jugando a ser capitán.
Pegó más...
Gracias por la lectura y el interés.
Quevedo es mi escritor favorito es por eso lo del soneto desde la torre y referente a Castañeda pues viajemos a Ixtlán. Un abrazo.
¿Qué dibujas, Señor, sobre la arena,
acaso alguna letra, un instante,
un número, un secreto en tu semblante
para borrar condena?
«Que arroje la primera piedra alguno
que viva sin pecado.»
Lanzaste Tú sin pena
y con autoridad.
Y nunca se atrevió nadie, ninguno,
de señalar su enfado
transformado...