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Y seguí caminando…
buscando algún lugar en donde
caer
no fuera doloroso.
Mis pies dolían.
En el camino
me clavaba cosas
-me clavaba seres-
Creí llegar muchas veces,
- creí morir muchas veces-
Volví a caminar
-muchas veces-
y mis pies desaparecieron.
Aún camino.
Me consumo...
Estoy mirando a todos lados, corriendo.
No hay ningún Nunca Jamás,
ningún país de las Maravillas.
No hay trenes que me lleven a escuelas mágicas,
los armarios son solo armarios.
Los villanos no ríen con risas malvadas,
sino con risas dulces,
y me dicen te amo.
No soy protagonista...
Al fin
me dejaron salir
del hospital.
Claro que
no puedo
estar sola.
Y por supuesto
aún tengo que ir
a la psicóloga.
Estoy bien.
Ya no pienso en él,
ni en el accidente,
ni en mi angelito.
No veo sangre,
ni siento culpa,
ni estoy loca.
Ahora todo
va a estar
bien.
Si…
Bien...
Miro hacia atrás.
Me pregunto
como lograste
que cruzara esa línea,
y si conservas
su inocencia
junto a tus demás
victorias.
Como iba a saber,
la nena a la que
le daba vergüenza
hablar de sexo,
las intenciones
de un príncipe
monstruoso,
profesional.
Pero ahora volvés,
decís
que...
Alguien había dibujado al profesor de catequesis
en la pizarra
con un pene muy,
muy pequeño.
Era un retrato perfecto,
la verdad.
El pobre hombre
preguntó
quien era el culpable.
Todos me miraron a mí,
y me enojé con ellos.
Me pareció una insolencia
¿Es que no me conocían?
¿No sabían...
Me toca verte consumirte,
verte desaparecer
mientras terminás
con algo que yo
una vez empecé.
Duele y duele mucho
no poder hacer nada,
no poder salvarte,
no ser quién.
Me duele porque
no llegué a tiempo.
Me duele porque
se que estás mal,
y sentís que estás sola,
y no puedo estar
lo...
Y tengo que confesar,
hay días en los que siento
que no voy a ser capaz
de respirar
ni un poco mas
si no me voy
de esta ciudad
mecánica.
Necesito estar
en la carretera
junto a Kerouac,
o en algún bar
escuchando jazz
con Ginberg y los otros.
Necesito que nos sentemos
a leer poesía...
No creo en la cerveza.
No escucho The Smiths.
No leo Bukowski.
No me gusta el invierno.
No dejo de comer.
No puteo todo el tiempo.
Y jamás pienso en él.
¿Ven?
No estoy loca,
no necesito medicación.
Ahora déjenme ir, adiós.
Adiós señorita Muñoz,
adiós a todas las enfermeras.
Ya casi no lloro,
no...
Hay días
en los que
simplemente
no le encuentro el sentido.
Me deprimo y lloro
y después ya no me importa.
Me pierdo en un mar de olas contadas,
del mismo tamaño cada día, que llegan
siempre a un determinado momento.
No se cómo explicarlo,
como estar encerrada
en un ataúd bajo tierra...
No hay nada que inspire mas al hombre que esa mina que lo volvió loco. Tus versos son románticos y bellos, nos presentan a esa "Ella" tan especial, que espero puedas encontrar. Besos (: